La hemoglobina es el pigmento férrico
que llevan dentro los glóbulos rojos, mediante
el cual distribuyen el oxígeno en los tejidos
del organismo. Los glóbulos rojos en condiciones
normales viven unos 3 meses, después de los
cuales son destruídos en el bazo. Una anemia es la situación en la que el número
de glóbulos rojos (y por tanto la concentración
de hemoglobina circulante) está disminuído.
Hay muchas causas de anemia en los recién nacidos.
Anemia
fisiológica del lactante. Durante
los 2 ó 3 primeros meses de vida, la hemoglobina
circulante disminuye gradualmente, ya que los glóbulos
rojos del recién nacido tienen una esperanza
de vida menor (90 días, en lugar de los 120
días de vida en el adulto). Esta situación
es normal y no necesita tratamiento.
Anemia
de la prematuridad. La velocidad de descenso
de la hemoglobina y su punto más bajo son más
pronunciados en los prematuros. Este cuadro se debe
fundamentalmente a la elevadísima velocidad
de crecimiento de los prematuros. Además, la
sangre extraída a los lactantes prematuros
enfermos con fines analíticos exagera aún
más la caída de hematíes. El
valor más bajo de concentración de la
hemoglobina suele alcanzarse al cabo de unas 6 semanas
en los prematuros.No hay estudios que demuestren que
las transfusiones, ni el tratamiento con hierro, resulten
beneficiosos en la anemia de la prematuridad.
Anemia
ferropénica del lactante. Se debe
a una deficiencia de hierro, sin el cual no se puede
fabricar la hemoglobina de los glóbulos rojos.
Los recién nacidos que reciben fórmulas
artificiales deben recibir suplementos de hierro (2
mg de hierro elemental/kg/día). De lo contrario,
utilizarán sus reservas de hierro y las agotarán
al cabo de 10 a 14 semanas, si son prematuros, y después
de unos 5 meses si fueron a término.