En
el botulismo alimentario las manifestaciones clínicas
pueden aparecer entre las 12 y 36 horas posteriores
a la ingestión de alimentos contaminados
con la toxina ya formada.
Generalmente
comienza con una parálisis de los músculos
de la cabeza que va descendiendo en forma simétrica,
visión borrosa, dificultad para hablar
y para tragar, que pueden acompañarse de
manifestaciones generales como debilidad muscular,
mareos y desmayos.
También aparece sequedad de la boca y la lengua
que no se alivia con la ingestión de líquidos,
constipación, retención de líquidos
y disminución de la presión arterial.
En caso de comprometer los músculos respiratorios,
puede sobrevenir la muerte al alterar la mecánica
respiratoria.
El botulismo de las heridas aparece como consecuencia
de la contaminación de lesiones traumáticas
o heridas quirúrgicas con tierra y en los drogadictos
endovenosos. Aquí, el período de incubación
es más prolongado (alrededor de 10 días)
y las manifestaciones son similares al tipo alimentario,
pero sin los síntomas digestivos.
El
botulismo infantil se produce por la absorción
de la toxina liberada en el intestino colonizado por
esporas del clostridium.
El
pronóstico depende de la edad de la persona afectada,
ya que en los mayores de 60 años el índice
de mortalidad es elevado y en el botulismo infantil
es bajo. |