Examen físico. Suele haber signos de neumonía (auscultación pulmonar anormal) y a veces, de hepatitis (hígado grande, etc)
Estudios radiográficos. Las radiografías de tórax y abdomen pueden ser anormales.
Analítica. Puede haber aumento de glóbulos blancos en sangre, y alteraciones de la bioquímica del hígado. La serología específica es diagnóstica. |