PRÚRIGO NODULAR
 

El prúrigo nodular (prúrigo nodularis o prúrigo de Hyde) fue descrito por primera vez en 1909 por Hyde y Montgomery. Es una enfermedad cutánea poco común, que resulta bastante inhabilitante para quienes la sufren, en especial para quienes la adquieren en la tercera década de sus vidas, en plena época de rendimiento profesional. Las personas que la adquieren siendo niños (que son pocas) aprenden de algún modo un cierto autocontrol, y no les resulta tan inhabilitante.

El problema de esta enfermedad, y que la diferencia de otras lesiones cutáneas como podrían ser las psoriasis, es la intensísima sensación de picor que se siente en la piel de forma más o menos continua y por zonas, y que sólo llega a calmarse cuando es sustituida por otras señales táctiles más "fuertes", como el dolor. De ahí el hábito reflejo del rascado intenso que las personas que la sufren suelen adquirir. En ocasiones, sólo la sensación de apertura y sangrado de la lesión puede hacer parar la conducta de rascado.

Las personas que han aprendido a autocontrolar de forma consciente la conducta de rascado, suelen tener problemas para evitarla mientras duermen. A su vez, el rascado es como "ejercicio físico" para las terminales nerviosas de la piel, que se fortalecen y cada vez envían más señales, produciendo mayor desarrollo de la enfermedad.

El prúrigo nodular:

  • No es contagioso
  • No tiene aún un tratamiento definitivo
  • Es poco común y, por tanto, desconocido para el "gran público"... y para algunos médicos.

A fecha de hoy, la etiología del prúrigo nodular continúa sin conocerse. Aunque se sabe que estados muy diferentes pueden inducir su aparición. Por ejemplo, enfermedades internas, fallos renales o trastornos psiquiátricos. También es habitual su aparición en enfermos con SIDA.

Hepatitis C, micobacterias, Helicobacter pylori, Strongyloides stercoralis, y VIH han sido mencionados como agentes etiológicos infecciosos del prúrigo nodular o como agentes asociados al mismo, en algunos casos de estudios en distintos centros sanitarios.

El trauma mecánico (por rascado) en la piel causa un engrosamiento de la misma. Aparecen liquenificaciones e hiperqueratosis en placas o en nódulos. Las aperturas repetitivas de las heridas por el rascado pueden desembocar en cambios de la pigmentación de la piel en las zonas afectadas, siendo el resultado lesiones hiperpigmentadas o purpúricas, escaladas y excoriadas.

Además, el rascado produce una hiperactivación de las terminales sensitivas cutáneas, lo que da lugar a un círculo vicioso en el que cada vez hay más picor y cada vez hay más rascado.

Aunque no hay información documentada sobre el tema, se ha podido comprobar que existe un número mayor de mujeres afectadas por prúrigo nodular que hombres. Y la enfermedad es más frecuente en la mitad de la vida que en personas jóvenes.

No se conocen tratamientos definitivos contra el prúrigo nodular, al no conocerse la etiología exacta. El objetivo de la terapia a día de hoy es romper el ciclo picor-rascado-picor intentando reducir el prurito, el frotado y el rascado. Hay que considerar cualquier causa tratable de prurito, sea endógena o exógena.

 

TRATAMIENTO

Antipruriticos

  • Como la pramoxina. Son fármacos que controlan el picor, al bloquear la transmisión nerviosa por inhibir la despolarización de las terminales sensitivas. Su principal inconveniente es que no puede entrar en contacto con heridas abiertas...
  • Como la capsaicina. Depleta de sustancia P las terminales nerviosas sensitivas. Tampoco puede entrar en contacto con piel "rota", y sólo puede aplicarse un máximo de 4 veces al día.

Análogos de la vitamina D

  • Como el calcipotrieno. Regula la producción de células cutáneas y su desarrollo.

Psoralenos (sólo para pacientes con prurito severo)

Como el 5-MOP o el trioxsaleno. Son inhibidores de la mitosis, que funcionan uniéndose al ADN cuando son activados por rayos UVA, por eso se suelen combinar estos fármacos con sesiones diarias de rayos UVA. Desaconsejados por sus serios riesgos de envejecimiento cutáneo o inducción de melanomas a largo plazo.

Antihistamínicos

Podrían eliminar el picor al inhibir la liberación de histamina endógena. Se utilizan para controlar el picor, sobre todo el nocturno. Ejemplos son la diphenhidramina (tratamiento sintomático), la clorpheniramina, o la hidroxizina ("Atarax"). Estos dos actúan sobre receptores H1. La hidroxizina puede tener efectos sobre las regiones subcorticales del SNC, por lo que también es usada como ansiolítico.

Corticoesteroides

Pueden inyectarse intralesionalmente o tomarse por vía oral. Tienen efecto antiinflamatorio y también modifican la respuesta inmune a ciertos estímulos. Ejemplos son triamcinolona, clobetasol, flurandrenolida... Esta última se presenta en forma de cinta adhesiva que se debe adherir a los nódulos, ejerciendo también un efecto protector contra el rascado.

 

Tratamientos antibióticos coadyuvantes si las lesiones están infectadas.

Tratamientos no farmacológicos

  • Rayos UVB o UVA, en combinación o no con psoralenos.
  • Crioterapia con nitrógeno líquido: reduce el prurito y aplana las lesiones.
  • Asistencia psiquiátrica si no se encuentran anormalidades cutáneas o médicas.