Hoy
en día es bien conocido que una actitud positiva
es beneficiosa para la salud, y resulta fácil
comprobar en uno mismo los saludables efectos fisiológicos
de la alegría, la risa, la esperanza, el amor;
en contraposición con los efectos negativos de
la depresión, el resentimiento, la angustia y
el estrés.
Se
sabe que cuando se padecen presiones psicológicas
derivadas de problemas económicos y tensiones
sociales la gente tiende a enfermarse más, algunos
con repetición de gripes, catarros, problemas
respiratorios, y otros con mala digestión, dolores
de espalda, de cabeza, cansancio, mal humor y hasta
disminución de la libido.
Disciplinas
como la psiconeuroinmunología consideran que
el componente psicológico es parte fundamental
en los procesos de salud y enfermedades, es por ello
que observamos como personas con un buen humor o un
buen estado psicológico son poco propensas a
padecer enfermedades como las antes mencionadas.
Y
es que la psiconeuroinmunología (PNI) es la ciencia
transdisciplinaria que en los últimos diez años
ha cautivado a inmunólogos, endocrinólogos,
psiquiatras, biólogos, oncólogos y otros
especialistas de la salud de todo el mundo. Esta ciencia
estudia las interacciones y comunicación bidireccional
entre el comportamiento, el sistema nervioso central
(SNC), el sistema endocrino y el sistema inmunológico.
"Casi todas las enfermedades
son psicosomáticas, y el estrés es un
elemento importante en unas cuarenta dolencias que van
desde el asma, la artritis reumática, el herpes
simple, la tuberculosis y el propio cáncer".
Así lo asegura la químico inmunóloga
Marianella Castés Boscán, fundadora y
actual presidente de la Fundación para el Desarrollo
de la Psiconeuroinmunología (FUNDASINEÍN)
de Venezuela.
Asimismo, explica que existe
una conexión directa entre el sistema nervioso
central, el endocrino y el inmunológico que permiten
al cerebro controlar funciones inmunológicas.
"Las fibras nerviosas ramificadas están
unidas a órganos del sistema inmunológico,
timo, bazo, ganglios linfáticos. Si se activan
esos haces, el cerebro puede controlar directamente
las funciones inmunológicas". Cabe
recordar que el sistema inmunológico es el encargado
de defendernos de agentes extraños tales como
virus, bacterias, hongos, parásitos y células
malignas o con información genética incorrecta.
La especialista afirma que el
haber descubierto la comunicación entre el cerebro,
y los sistemas nervioso central, endocrino e inmunológico,
se ha establecido un lazo de unión entre neuronas
estresadas y linfocitos deprimidos, y ha ayudado a entender
cómo es posible que eventos estresantes puedan
tener efectos en la salud y enfermedad. |