La
afición por el ciclismo es una
práctica que se ha extendido popularmente, tal vez limitada solamente por
el costo de las bicicletas, aunque hoy
en día existen de muchas marcas
y precios accesibles para casi todo mundo.
Evidentemente entre mayor sea la afición
a este deporte y las pretensiones (sea
nada más para ejercitar las piernas
o apuntarse a algún club con el
afán de llegar a alguna competencia),
el costo y la complejidad de la bicicleta
será mayor.
El
salir a pasear en bicicleta los fines
de semana es una práctica que realizan
muchas personas, a veces lo hacen solas
y en otras ocasiones lo comparten con
los miembros de la familia, lo que les
ayuda no sólo a lograr una mejor
condición física, sino a
estrechar los lazos familiares.
El ciclismo está considerado
dentro de los deportes aeróbicos
o también conocidos como atléticos, que como el correr, el caminar o nadar,
fortalece el corazón y su fuerza
de bombear la sangre, lo que ayuda a aumentar
la capacidad cardiovascular, incrementándose
la capacidad máxima de oxígeno
que se distribuye en todo el cuerpo.
Pasear
en bicicleta fortalece los muslos superiores
de las piernas; en tanto que pedalear
hace trabajar a las rodillas y las caderas.
Entre
las recomendaciones que hacen
algunas asociaciones de clubes para las
personas que se inician en el ciclismo,
es en primer lugar utilizar la bicicleta
para disfrutar de ella y no para desgastarse
inútilmente y quedar exhausto y
sin ganas de volver a subirse.
Cuando
se inicia en este deporte como una forma
de ejercitar su cuerpo, siempre se recomiendan
distancias cortas, y en la medida
de lo posible con un ritmo constante, tratando de equilibrar la frecuencia de
pedaleo con la agilidad de las piernas.
Una
recomendación que se da para los
deportes aeróbicos, es la de realizar
el ejercicio de tres a cuatro días
a la semana y hacer intervalos entre un
mayor esfuerzo de distancia un día,
y reducir el ritmo y la distancia al otro. El aferrarse a una distancia y a un tiempo,
sobre todo largo, puede ocasionar lesiones,
de ahí la importancia de buscar
un equilibrio entre un esfuerzo máximo
y el relajamiento de los músculos.
Sin
duda, para la mayoría de personas
que trabajan todos los días y que
sólo tienen de descanso los fines
de semana, sería difícil
tener una práctica de entrenamiento,
a menos que se madrugue muy temprano o
se roben horas de sueño por la
noche. Si lo anterior no es posible
se recomienda tratar de salir en la bicicleta
cuando menos un día entre semana
o realizar ejercicios de rodillas, como
las sentadillas, durante un tiempo razonable
combinados con ejercicios de calentamiento,
darnos unos diez minutos cada tercer día,
ello nos mantendrá en forma para
salir a pasear en bicicleta los sábados
o domingos.
Habría
que hacer énfasis que la última
recomendación es para aquellos
que sólo gustan de salir a ejercitarse
los fines de semana, no para alguien que
aspire a tomar la bicicleta como un afán
competitivo, de ahí que si le gusta
andar en bici, hágalo con alegría
y satisfacción, no quiera en un
sólo día subir un cerro
escarpado o convertirse en medallista
olímpico.
Otra
recomendación fundamental que hacen
las asociaciones de ciclistas, es el uso
de un casco protector especial para el
ciclista con el objeto de evitar cualquier
lesión en la cabeza. Es
tan importante que algunas asociaciones
lo ponen como requisito para inscribirse,
toda vez que las estadísticas hablan
que el 69 por ciento de ciclistas que
mueren por sufrir algún accidente,
es por alguna lesión en la cabeza. |