EJERCICIO DURANTE LA MADUREZ

Dicen los que saben que no hay edad para realizar ejercicio, y una mujer que entra a la madurez después de los 30 años tiene y debe hacer ejercicio para sentirse bien física y mentalmente. Además es notable que la mujer que hace ejercicio se conserva y prolonga una figura joven durante más tiempo, tal como lo demuestra el Grupo Arco Iris, donde la mayoría de sus miembros son mujeres maduras y de la tercera edad.

Con más de 15 años de experiencia como instructora, María Teresa Méndez, declara que el

ejercicio ayuda a fortalecer músculos y huesos, con lo que se evita o disminuye el riesgo de enfermedades como la osteoporosis. De hecho los médicos recomiendan hacer ejercicio como parte de la vida cotidiana de las personas, pues así como el comer, dormir y cuidar el aseo personal, el ejercicio debe ser parte de nuestra vida diaria.

El ejercicio, insiste María Teresa, hay que asimilarlo y aprender a disfrutarlo, "es como un postre para nuestro cuerpo, y hay que saber saborearlo". Sostiene que una persona que se ejercita disminuye su estrés y tiene mayor capacidad de concentración en sus quehaceres, sea en el trabajo o en la casa.
El ejercicio es una estimulación en la vida, expresa la instructora, es sentirse gozosa de sí misma y trasmitir energía a todos aquellos que la rodean.

El ejercicio debe ser variado y practicar la elasticidad, el estiramiento, pasando por acondicionamiento y resistencia física a través de trotar, lo que a su vez fortalece el corazón, hasta llegar a los ejercicios de relajación.

Es importante acudir a un profesional para que le ayude a iniciar una rutina que vaya proporcionándole una condición física aceptable para realizar todos los ejercicios acordes a su edad.

María Teresa destaca que una mujer que hace ejercicio va a tener salud, condición y, sobre todo, una figura agradable que la hará verse más joven, y con una mayor vitalidad en el trato con su esposo e hijos o quienes le rodean. Aclara que si bien el ejercicio no detiene los años, si ayuda a alargar la vida y la salud, es decir, ayuda a proporcionarnos una mejor calidad de vida.

Lilia Béjar Duarte comenta su experiencia: el ejercicio me ayuda a valorarme mejor, y una persona que tiene un alta autoestima, es una persona feliz y triunfadora, lo cual necesariamente se refleja en su entorno, porque una persona que se quiere a sí misma y se siente bien física y psicológicamente, tiene mayor capacidad de expresarle estos sentimientos a los demás.

"El quitarnos un poco de grasa y ponernos un vestido que nos haga vernos mejor, eso ayuda ciertamente a la vanidad, la cual no es mala particularmente cuando se logra una buena figura producto del esfuerzo y el ejercicio diario".

Con 64 años de edad, Irma Zavala, comenta que es jubilada y que acude al grupo de lunes a viernes, y con orgullo expresa que aguanta la rutina al igual que todas las jovenes. Tiene como 10 años practicando el acondicionamiento físico por recomendación del doctor, ya que tiene problemas de descalsificación que le puede provocar osteoporosis, pero el ejercicio es la mejor medicina para evitarse mayores problemas, "es algo así como mi desayuno", manifiesta.

Doña Irma expresa que tuvo cinco hijos y ahora diez nietos, y todavía se siente con la suficiente capacidad para compartir y disfrutar la vida con ellos, porque todavía tiene mucha energía.

Con 47 años de edad, lo dice con orgullo porque no se le notan, Leticia López, expone que además de la satisfacción que le da el hacer ejercicio, otra de sus motivaciones es el sentirse parte del grupo, es como si fuera otra familia porque nos queremos, nos ayudamos y respetamos.

Aclara que no es tanto que el ejercicio haga más jóvenes a las personas, pero el hecho de sentirse bien en lo físico y todavía mejor en el aspecto interior, hace que tengamos mejor carácter y eso las hace lucir mejor frente a las demás personas.

 
 
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