Para
muchos la carne, si no es que para la
mayoría de las personas, es un
alimento imprescindible en la mesa familiar. Sin embargo, de acuerdo a estudios recientes
es fundamental para tener una buena salud
bajarle al consumo de carne.
Para quien es carnívoro
de corazón, no se trata
de eliminar por completo el consumo de
este alimento rico en proteínas,
sino de moderar su consumo, pues se sabe
ahora que también es rico en lípidos,
mejor conocidas como grasas, que causan
entre otras enfermedades la hipertensión,
la diabetes, la obesidad y otra serie
de males producto del exceso de colesterol
en el cuerpo.
Pero
no sólo ello, resulta que
ahora la carne no es la misma que consumían
nuestros padres y abuelos, pues
hoy nos llega al mercado res o pollo con
elevadas concentraciones de anabólicos,
es decir, medicamentos que sirven para
engordar y hacer crecer más rápido
a los animales.
Lo
peor del caso es que estos anabólicos
pueden ser cancerígenos y muy
nocivos para la salud humana. Pese a saberse esto, en México
apenas se vislumbra como un problema
en que ecologistas y naturistas están
llamando la atención, pero que
a nivel social prevalece todavía
mucha desinformación e ignorancia.
De igual forma, mientras en Estados
Unidos y Europa se restringe con mayor
rigor la importación o producción
de carne con anabólicos, aquí
en nuestro país ni siquiera nos
enteramos de lo que estamos comiendo.De
hecho se cuenta ya con una Norma Oficial
Mexicana que regula el empleo de los
anabólicos betagonistas para
la engorda del ganado, la cual
a decir de las propias autoridades zoosanitarias
es sistemáticamente rechazada
por las naciones industrializadas. Y
es que no es suficiente esta Norma Oficial,
sino que debe ser acompañada
por un código de ética
de parte de los engordadores de animales
con el propósito de que se tenga
la mayor transparencia en beneficio
del consumidor, quien merece respeto
y, sobre todo, tener muy claro lo que
consume y los posibles efectos nocivos
contra la salud.La
NOM061-ZOO-1999 norma el uso de los
anabólicos betagonistas, con
la cual se espera marcar pautas sobre
su uso adecuado, pero junto con esto
tiene que revisarse los hábitos
de consumo de la gente e incluso orientarse
con las experiencias de Europa y Estados
Unidos, donde hay rechazo total o parcial
a estas sustancias.El
uso de anabólicos para la engorda
de ganado también representa
un fraude para el consumidor, pues es
muy evidente que al momento de cocinar
la carne ésta se reduce de manera
significativa, de tal manera que cuando
llega a su plato ya tiene mucho menos
peso y cantidad del que compró
en la carnicería. El
uso de anabólicos en la engorda
de ganado es un asunto que todavía
está a discusión, pero
mientras se ponen de acuerdo quienes
tienen que ver con todo esto, lo mejor
para la salud es reducir el consumo
de carne roja o de cerdo; consumir también
con precaución la de pollo, sobre
todo es importante quitarle el pellejo
que es donde más concentración
de lípido tiene; e incrementar
el consumo de pescado, frutas y verduras;
sin descuidar lácteos y sus derivados. |